'La cámara es mi herramienta. A través de ella doy una razón a todo lo que me rodea.'

André Kertész
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martes, 12 de enero de 2010

¡Que vienen!

Pasa el tiempo y los años, amigos. Me veo en los treinta, sin darme apenas cuenta. Y la cuesta cada vez parece estar más inclinada. Afortunadamente, no siempre en el mismo sentido. En ocasiones parece sonreírnos, siendo capaz de animarnos a sobrellevar todo aquello que no alcanzamos a entender. Todo eso que se nos escapa y por lo que, seguramente, no merece la pena agobiarse ni intentar averiguar puesto que seguirá trastornando nuestra vida, a pesar de los pesares, de los años y de las 'comidas' de cabeza que dediquemos al tema.

Hagamos nuestra vida, seamos honestos, honrados, íntegros y consecuentes (cuesta lo mismo mantener esos valores que sus contrarios y ganaremos mucho en nuestra convivencia), agradezcamos lo que nos llegue y disfrutemos de cada momento. Aprovechemos, que la guadaña está al acecho, ¡de cualquiera!


Entiendo la necesidad de legislar, puesto que desde tiempos muy remotos quedó clara la dificultad de convivir en paz contando únicamente con el civismo y la educación de los individuos. Pero, en estos momentos, la legislación de nuestros actuales dirigentes parece una carrera por poner coto a demasiadas conductas que menoscaban la libertad y la intimidad del ciudadano.

Cada nueva ley acorrala aún más nuestra libertad y estamos entrando en una vorágine de la que luego será harto complicado salir. No pocas películas de ciencia ficción, a las que un futuro quizás podamos llamar proféticas, y literatura han tratado el tema y nos han mostrado posibilidades en las que pocos querríamos vernos.

"Mi libertad acaba donde empieza la del otro": con comprender esa pequeña frase y mantener un respeto lógico, e incluso humano (esos detalles por los que reclamamos ser diferentes del resto de animales), podríamos no desperdiciar todo lo conseguido a través de la experiencia de tantos pueblos, civilizaciones, miles de estudiosos, dictadores varios y millones de personas únicas. No la caguemos tan estúpidamente.

Por último, mi agradecimiento a Gulu, Juanrrita, Fermín y Nieves, por estar siempre ahí, atentos.

Nota: No estoy pesimista, simplemente divago y expongo.

martes, 11 de noviembre de 2008

De cómo echar un sueño cuando las circunstancias no ayudan


Pues aquí podéis verlo. En primer lugar, hay que (obviamente) tener sueño. Estar cansado también ayuda. Ponerte cerca de unos altavoces es a veces muy recurrente; su sonido te hace entrar en una especie de trance (tienes sueño y nada va a impedir que eches un buen coscorrón). Después intentas coger una posición cómoda entre las evidentes limitaciones. Y por último, pero no siempre necesario, coges el objeto más a mano y lo colocas entre tus ojos y la fuente de luz (a algunos les vale con cerrar los párpados).
Puedo deciros (aunque el de la fotografía no sea yo) que soy un firme adepto de esta corriente. Lamento no contar con alguna imagen para ilustrar vuestra curiosidad. Pero aún así, puedo afirmar que me he quedado literalmente 'sopa' en varias discotecas, y siempre muy cerca de algún altavoz, a poder ser de gran tamaño.

martes, 3 de junio de 2008

Tierra de Molinos

La Mancha es tierra de molinos, tierra de currantes, de idealistas y de soñadores: de Quijotes, al fin y al cabo. Y uno de tantos decidió construirse un molino para utilizarlo como vivienda. Aquí va mi pequeño homenaje.

Un reflejo más.

Sueños de nubes y molinos.

Foto de familia.


Lo dicho, de soñadores.